CATEDRAL-VISITA

 

Geometría de la luz, blanca armadura

del espacio, volúmenes del viento,

alada piedra, contenido aliento

de vuelo audaz a la región más pura.

 

Renacida, serena arquitectura

de aquel apasionado atrevimiento;

gloria nuestra, sagrado monumento

de la pasada edad y la futura.

 

Tú, erguida y sola, al aire cristalino

como espejo te entregas y recorres,

imagen ya, toda la geografía

 

que te envuelve. Desde cualquier camino,[1]

¡qué gozo ver tu cúpula y tus torres,

faro, bandera, llama, norte y guía!


En Senda de los huertos 1, enero-febrero-marzo, 1986, p. 90. En este mismo número de la revista, otros dos poemas ya publicados anteriormente: “Castillo de Santa Catalina” y “Alameda de capuchinos”.

En “Las piedras angulares” (1989), se publica con el título de “La Catedral, desde los caminos”.

[1] En “Las piedras angulares”, Desde el pardo camino,